Hay algo muy claro que ya ha sido dicho con respecto a lo que puede llamarse “La doctrina de la cobertura”: está basada, afirmada, sustentada en conceptos de la jerarquía que tienen que ver con los cargos y las posiciones en la iglesia, no en factores espirituales. Esto es como decir que el concepto de la cobertura en la iglesia del Señor, se mide conforme a los rudimentos del mundo. De terror. De acuerdo con esto, las personas que ostentan altos rangos y cargos, los hacen valer y se declaran coberturas tuyas. Por el simple hecho de ser pastores, ancianos, profetas, maestros, obispos o como quiera que se te ocurra denominarlos, títulos que no son tomados como ministerios espirituales, sino como oficios eclesiásticos.
En abierto y llamativo contraste, la noción del liderazgo del Nuevo Testamento está arraigada en una mentalidad que se podría denominar como funcional. Le asegura un valor superlativo a los dones especiales, a la contribución no pragmática ni política, madurez espiritual y al servicio más que sacrificado o esforzado de sus miembros, llenos de vocación y carencia de intereses personales. Enfatiza las funciones en vez de los oficios y las tareas en lugar de los títulos. No es lo importante ser pastor, sino pastorear. No es de alto nivel ser profeta, sino profetizar. No es de gran status, como sí lo es en el mundo empresario, ser supervisores, sino supervisar. Gramaticalmente, sería como que el pensamiento humano depende de los sustantivos, mientras que el pensamiento espiritual depende de los verbos. O sea: hay una iglesia, mayoritaria, humana, formada por hombres y mujeres socialmente importantes, y hay otra, espiritual, formada por reyes, sacerdotes y TODOS ministros competentes en lo que tiene que ver con dones que ponen al servicio los unos para con los otros.
6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
Si vemos el pasaje anterior que habla sobre los dones operacionales o funcionales entendemos que son acciones y no meramente títulos, de la misma manera los dones llamados ministeriales, los pastores que pastoreen, los maestros que enseñen, los profetas que profeticen, etc. no es que no haya tomado en cuenta a los evangelistas y apóstoles, porque en este comentario no es de mucha relevancia, aunque déjeme recordarle que de acuerdo al diccionario, Apóstol significa enviado o mensajero que tiene la función de difundir o proclamar una doctrina, es decir una función de difundir y no necesariamente una posición. Entiendo entonces que uno es pastor si está pastoreando, uno es maestro si está enseñando, uno es apóstol si difunde o proclama la doctrina. De todo esto surge una pregunta, será válido decir que fulano es pastor pero actualmente no pastorea, o que alguien es maesto o profeta y no está enseñando o profetizando?. Lo que sucede es que los dones de Efesios 4:11 se les ha considerado como posiciones, títulos o cargos. Creo que mientras no esté enseñando no puedo llamarme maestro.
En el sistema del mundo se presume de los puestos o cargos, (por eso es que hay afán por ocupar cargos públicos o de renombre), pero dentro de la iglesia no debe ser asi, especialmente si Dios me está usando, porque Dios no comprate su gloria con NADIE.
Hace algún tiempo atrás, revisando el pasaje de 2 de Reyes 2:9-10 dice:
9 Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.
Textos usados Reina Valera 1960 http://www.biblegateway.com
Dios los bendiga.
Me permito comentar y compartir algunas anotaciones acerca de la triste realidad en la que estamos viviendo. Algo que puede confirmar que Dios lo que quiere es que actuemos y no presumamos de los "títulos" lo podemos ver en Romanos 12: 4-8 que dice:
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
Si vemos el pasaje anterior que habla sobre los dones operacionales o funcionales entendemos que son acciones y no meramente títulos, de la misma manera los dones llamados ministeriales, los pastores que pastoreen, los maestros que enseñen, los profetas que profeticen, etc. no es que no haya tomado en cuenta a los evangelistas y apóstoles, porque en este comentario no es de mucha relevancia, aunque déjeme recordarle que de acuerdo al diccionario, Apóstol significa enviado o mensajero que tiene la función de difundir o proclamar una doctrina, es decir una función de difundir y no necesariamente una posición. Entiendo entonces que uno es pastor si está pastoreando, uno es maestro si está enseñando, uno es apóstol si difunde o proclama la doctrina. De todo esto surge una pregunta, será válido decir que fulano es pastor pero actualmente no pastorea, o que alguien es maesto o profeta y no está enseñando o profetizando?. Lo que sucede es que los dones de Efesios 4:11 se les ha considerado como posiciones, títulos o cargos. Creo que mientras no esté enseñando no puedo llamarme maestro.
En el sistema del mundo se presume de los puestos o cargos, (por eso es que hay afán por ocupar cargos públicos o de renombre), pero dentro de la iglesia no debe ser asi, especialmente si Dios me está usando, porque Dios no comprate su gloria con NADIE.
Hace algún tiempo atrás, revisando el pasaje de 2 de Reyes 2:9-10 dice:
9 Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.
10 El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.
Me inquietó lo que dice el verso 10 "Cosa difícil...", por qué es difícil ? pregunté, y además la condición para que le sea concedido lo que pidió era algo tajante y enfático: "SI ME VIERES IR...", SI NO, NO", SI NO, NO!. Qué será lo difícil... tomando en cuenta nuestra naturaleza tendiente a lo asombroso, impresionante vemos que en los versos siguientes dice he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos... usted bien sabe amigo lector que normalmente un carro de fuego no pasa desapercibido, algunos comentaristas dicen que era algo resplandeciente, lo interesante y digno de imitar es que a pesar del resplandor de los carros de fuego, Eliseo no se distrajo, es decir que si en lugar de ver a Elias irse, desvía su mirada a los carros de fuego, simplemente no recibe lo que pidió, en otras palabras "se la pierde". Más adelante vemos que Eliseo se agacha para recoger el manto que se le había caido a Elias. Si al ver el manto cuando se le cayó a Elías decide en ese momento recogerlo y no ver a Elías irse, igualmente se la pierde. Vaya que es difícil, no cree?. Comentando con un amigo pastor lo anterior me dijo algo así: A veces nos atrae lo espectacular de algunos "ministerios", el cómo Dios usa a fulano... esos son CARROS DE FUEGO, que nos desvían del propósito de Dios para nuestras vidas y ministerios... y creo que tiene mucha razón y déjeme agregarle esto: "Algunas veces o si no muchas, nos atrae EL MANTO, es decir la "unción", cómo Dios lo usa, el tamaño de su ministerio, su alcance, etc. Permítame decirle que ambas nos desvían la mirada hacia nuestro Señor.
Concluyo con esto: Los títulos, cargos o posiciones son CARROS DE FUEGO O MANTOS que nos distraen del próposito de Dios para nuestras vidas. Lo mejor es mantener nuestra mirada en el autor y consumador de la fé, hagamos lo que tenemos que hacer y no anhelar la labor de otro y mucho menos envidiarla, porque finalmente, cuando entreguemos cuenta de los talentos que nos fueron dados, seremos hallados faltos?, los encondimos e hicimos otra cosa?.
Dios los bendiga.
Totalmente de acuerdo en relación de lo que alguien representa en el cuerpo de Cristo el maestro que me muestre sus alumnos, el pastor sus ovejas, el evangelista los convertidos o el llamado líder que muestre quien lo sigue.
ResponderEliminarEn cuanto a coberturas Dios es claro cuando dice sujetos pues, a La poderosa manos de Dios donde habla de sus misnistros